El secreto de los violines
más famosos es su química
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jueves, 30 de
noviembre de 2006
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Establecen
científicos que la madera usada para los preciados violines Stradivarius pudo
haber sido procesada químicamente para preservar y realzar la calidad del
sonido.
EFE
El Universal
La
química es la clave del sonido especial que emana del violín que fabricó en
el siglo XVIII el italiano Antonio Stradivarius, según publica esta semana la
revista científica británica Nature.
Entre las numerosas teorías que se habían esgrimido hasta
la fecha para explicar el peculiar sonido de este instrumento, los expertos
habían barajado el uso de un esmalte especial en su fabricación o la
luminosidad del sol en los siglos XVII y XVIII.
El argumento de esta última hipótesis se apoyaba en que la
menor energía solar que había durante esos periodos contribuía a que el
crecimiento de los árboles fuera menor, con lo que la madera con la que se
fabricaba el Stradivarius era más densa y mejor para lograr propiedades
acústicas superiores.
No obstante, el estudio que llevaron a cargo
expertos de la Universidad de Texas (Estados Unidos) apunta a que la madera
usada para esos preciados violines pudo haber sido procesada químicamente
para preservar y realzar la calidad del sonido. Pruebas de los mismos
tratamientos químicos se hallaron también en los instrumentos creados por la
familia Guarneri, de Cremona (Italia), casi tan valorados como los
Stradivarius.
En su investigación, los expertos emplearon sofisticadas
técnicas de escáner para analizar pequeñas virutas de madera extraídas de
cinco instrumentos antiguos que estaban siendo reparados.
Los instrumentos analizados fueron un violín
Stradivarius de 1717, un chelo Stradivarius de 1731, un violín Guarnerius de
1741, uno fabricado en París en la década de 1840 por Gand-Bernardel y una
viola hecha por Henry Jay en 1769, en Londres.
Los análisis con espetroscopia infrarroja y con
resonancia magnética nuclear probaron que en la fabricación de los valiosos
violines se recurrió a tratamientos químicos, aunque no ocurría lo mismo en
los instrumentos procedentes de París y Londres.
"Nuestros hallazgos respaldan la idea de que en
la fabricación de estos violines se emplearon tratamientos químicos, como la
oxidación y la hidrólisis, y en menor medida en los chelo Stradivarius",
indicaron los expertos.
Anteriormente, Joseph Nagyvary, uno de los
científicos encargados de dicho estudio, había sugerido que un químico
italiano de Cremona había fabricado un tratamiento con conservantes químicos
para desprenderse de la carcoma de la madera. Ese componente podría haber
servido para rellenar las grietas en la madera porosa, haciéndola más dura y
afectando, a la vez, a sus "propiedades mecánicas y acústicas".
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